Durante el mes pasado estuve haciendo con dos compañeros de clase un trabajo voluntario para la asignatura Derecho Internacional Público sobre el conflicto en Oriente Medio. Pues bien, quería pasaros, porque me parecía interesante compartir con vosotros, la conclusión de dicho trabajo que fue realizada íntegramente por mí, contando con el beneplácito de mis dos compañeros."Es complicado llegar a un acuerdo en un conflicto tan sumamente polarizado en el que se entremezclan pasiones religiosas y ambiciones nacionalistas de dos pueblos que, originariamente, antepusieron sus intereses y el afán por derrotar al enemigo a la posibilidad de lograr un acuerdo pacífico que resolviera los problemas de ambos, a la sazón, judíos y palestinos.
Pero el hecho de ser complicado no debe verse por la sociedad internacional como un fracaso, sino como una posibilidad de éxito. La historia así lo ha demostrado durante muchos siglos, y más durante el siglo XX. Muchos veían imposible vencer a un movimiento genocida y expansionista como el fascismo y, sin embargo, este movimiento acabó muriendo y no sólo eso, sino que después de un conflicto armado de la envergadura de la Segunda Guerra Mundial, se pudo crear lo que hoy conocemos como Organización de las Naciones Unidas. Tampoco se creía posible vencer a una potencia mundial de carácter comunista como la URSS y, en cambio, tras muchos esfuerzos y largos períodos de tensión como la Guerra Fría, en 1989 acabó desintegrándose. Por ello, es importante que la sociedad internacional crea en la posibilidad de resolver el conflicto. Si para algo se ha creado la ONU es para velar por la cooperación internacional, la lucha contra la lesión de los derechos humanos y el arbitraje en los conflictos armados. Esa es su misión y de ahí estriba la necesidad de su colaboración.
Evidentemente, para poder realizar esa labor, la sociedad internacional necesita ahondar en la cuestión y conocer las reivindicaciones de los bandos enfrentados. La realidad, hoy por hoy, es que, desde un punto de vista diplomático, el bando que ha obtenido la victoria, sin lugar a dudas, ha sido el bando sionista. Desde el primer momento sabían qué era lo que querían, que no era otra cosa que asentarse en la Tierra Prometida y desde ahí crear el hogar nacional judío, o lo que es lo mismo desde un punto de vista jurídico-político, el Estado de Israel. El triunfo no se debe únicamente a que el sionismo haya logrado crear su propio Estado independiente contando con el beneplácito de la Sociedad Internacional, sino que también ha conseguido ser aceptado por algunos Estados islámicos que desde el primer momento le negaron su reconocimiento legítimo e incluso, también, ha logrado que el otro bando reconsiderase la cuestión y se sentase a buscar un acuerdo pacífico.
Sin embargo, la labor del sionismo no ha sido del todo perfecta, ya que durante el despliegue de su aparato diplomático, dentro del propio bando sionista, hubo ciertas disputas entre los diferentes sectores. Las diferencias fundamentales entre los sectores se debieron principalmente a la cuestión territorial. El sector sionista “moderado”, representado por políticos como el Primer Ministro Moshé Sharet, optó desde el primer momento por la aceptación de las fronteras recogidas en el Plan de Partición de Naciones Unidas de 1947 (Resolución 181) y la búsqueda de un acuerdo pacífico con el movimiento árabe palestino. El sector sionista “radical”, representado por David Ben Gurion, en cambio, optó, desde el principio y principalmente tras la superioridad militar demostrada por Israel en su victoria en la Guerra de la Independencia de 1948, por continuar con el expansionismo del pueblo judío hasta la consecución de las “fronteras bíblicas”, lo cual no implicaba precisamente el cese de la violencia. De todos modos, lo cierto es que, actualmente, domina de forma significativa en el sionismo la corriente moderada sobre la radical y eso, sin duda, es un gran síntoma a la hora de querer alcanzar la paz.
En este conflicto, claramente, a nivel diplomático el gran derrotado es el bando árabe palestino. Ello se debe principalmente a que mientras el sionismo estaba definiendo su futuro, los árabes ni si quiera se plantearon cuál era su destino político y se caracterizaron por enfrentamientos y divisiones internas que influyeron de forma positiva y decisiva en el devenir de la empresa sionista. De hecho, ese cúmulo de divisiones y enfrentamientos internos en el bando árabe, ha hecho plantearse a muchos politólogos e historiadores de si lo que buscan los árabes es realmente crear un Estado islámico en Palestina o si por el contrario, su único objetivo es aniquilar a los sionistas por haberles expoliado su territorio. También conviene señalar que ha habido un antes y un después desde que los principales representantes del movimiento árabe palestino se sentasen a dialogar con Israel con el fin de alcanzar un acuerdo pacífico. La corriente dominante del sionismo lo que más desea, hoy por hoy, es la paz y si, el bando palestino aboga también por el entendimiento es posible que en un futuro se llegue a un acuerdo. El problema vuelve a aparecer cuando los palestinos rompen los acuerdos o, sin avisar, después de hacer guiños a favor de la paz, atacan a Israel, porque cada vez que ocurre eso, supone una vuelta a empezar de nuevo en el conflicto y de esa forma es imposible llegar a buen puerto.
Así las cosas, la realidad hoy por hoy es que los palestinos tienen el balón en su propio tejado. La sociedad palestina debe abandonar rencores del pasado y empezar a pensar en el futuro. Es necesario que toda la sociedad asuma que tienen que buscar la paz con Israel para, una vez conseguida, constituirse como Estado y unirse a la sociedad internacional para empezar a construir en pos de los derechos humanos. De lo contrario, el conflicto se alargará e incluso puede llegar a extenderse a otros países, como de hecho ya está sucediendo, y lo vemos en la actualidad con un terrorismo islámico que ha declarado la guerra a Occidente."


